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VIVIENDO CON PLENA CONSCIENCIA

Vivir en Plena Consciencia

Hablamos de Vivir con PLENA CONSCIENCIA

Vivir con Plena Consciencia; con la práctica de la meditación podrás ver tus actitudes más claramente y llegar a conocer ¿cuáles son útiles? y ¿cuáles crean dificultades?.

Una actitud abierta puede incluso convertir las experiencias desagradables en reveladoras, por ejemplo, notando la manera cómo la mente reacciona contra el dolor y la enfermedad. Cuando abordas estas experiencias de esta forma, a menudo se puede relajar el estrés y la resistencia al dolor y aliviarlo en gran medida. Por otro lado, un periodo de impaciencia tendrá resultados diferentes: irritarse con otros cuando perturban tu meditación; decepcionarse si tu práctica no parece estar progresando lo suficientemente rápido; caer en estados de ánimo desagradables sobre asuntos insignificantes.

¿Qué nos enseña la Meditación en Plena Consciencia?

La meditación nos enseña que la paz de la mente – o su
ausencia – depende esencialmente de si contemplamos o no los acontecimientos de la vida con un espíritu de atención y apertura. Observando tus intenciones y actitudes en la calma de la meditación se puede investigar la relación entre el deseo y la insatisfacción.

Examina las causas del descontento: querer lo que no tienes; rechazar lo que no te gusta; ser incapaz de mantener lo que quieres. Esto es especialmente agobiante cuando el objeto del descontento y del deseo eres tú mismo. A nadie le resulta fácil estar en paz con las debilidades personales, sobre todo cuando la sociedad pone tanto énfasis en sentirse bien y tener lo mejor.

Tales expectativas de hecho hacen que sea difícil aceptarse como uno es. Sin embargo, con la práctica de la meditación descubres un espacio desde el cual puedes tomar un poco de distancia de lo que crees que eres y de lo que piensas que tienes.

Cuando Contemplas estas Percepciones

Contemplando estas percepciones, se hace más claro que no hay ‘yo’ o ‘mío’; simplemente hay experiencias que van y vienen a través de la mente. Entonces, si por ejemplo estás contemplando un hábito que te irrita, en lugar de deprimirse al respecto no lo refuerzas y el hábito pasa.

Puede que aparezca de nuevo, pero esta vez es más débil y sabrás qué hacer. Cultivando una atención pacífica el contenido de la mente se calma y puede incluso desaparecer, dejándola clara y fresca. Tal es el proceso del conocimiento directo el cual repetimos continuamente.

Tener la capacidad de centrarse en la plena consciencia dentro de la agitación de la vida cotidiana es signo de una práctica madura, ya que la comprensión directa de la realidad se profundiza enormemente cuando somos capaces de expandirla a toda experiencia. Intenta usar la perspectiva de comprensión directa, no importa lo que hagas – las tareas domésticas habituales, conduciendo el coche o tomando una taza de té.


Enfoca la consciencia, dirígela constantemente a lo que estás haciendo e investiga la naturaleza de la mente en medio de cualquier actividad. El uso de la práctica para centrarse en sensaciones físicas, estados mentales, la consciencia de los sentidos; vista, sonidos u olfato, permite desarrollar una contemplación constante transformando tareas mundanas en la fundación para un conocimiento directo de la realidad.

Nos vamos centrándonos cada vez más en la plena consciencia, la mente queda libre de responder con habilidad al momento y con mayor armonía en la vida. Esta es la forma en la que la meditación hace ‘trabajo social’ – trayendo plena consciencia a la vida se trae paz al mundo. Cuando puedas permanecer en paz con la gran complejidad de emociones que surgen en la consciencia, serás capaz de vivir más abiertamente con el mundo y contigo mismo tal como eres.

CONDUCTA PERSONAL


A medida que profundizamos en nuestra comprensión directa de la realidad, vemos con más claridad los resultados de nuestras acciones – la paz que promueven la buena intención, la sinceridad y la lucidez, y el problema que crean la confusión y la negligencia. Es esta mayor percepción, observando en particular el sufrimiento que causamos a nosotros mismos y a los demás, que a menudo nos inspira a querer vivir más sabiamente.

Para la auténtica paz de la mente es indispensable combinar la meditación formal con la responsabilidad y con el cuidado de uno mismo y los demás. En realidad, no hay nada misterioso en el camino de la comprensión directa de la realidad. En las palabras de Buda, el camino es simple: ‘Hacer el bien, abstenerse de hacer el mal y purificar la mente’.

Es una tradición muy antigua para las personas que se dedican a la práctica espiritual el dar gran importancia a la conducta correcta. Muchos meditadores asumen votos morales realistas – como abstenerse de dañar a cualquier ser vivo, de hacer uso irresponsable de la sexualidad, del consumo de sustancias tóxicas (alcohol y drogas), de los rumores y otros hábitos desafortunados del uso del lenguaje – para ayudar a su propia claridad interior y tal vez alentar con amabilidad la de los demás.

COMPAÑÍA Y RUTINA


Meditando con amigos regularmente puede servir de gran ayuda hacia una práctica estable y el desarrollo de la sabiduría. El meditador solitario se enfrenta en algún momento a la disminución de la fuerza de voluntad, ya que a menudo hay otras cosas que hacer que parecen más importantes (o más interesantes) que observar la respiración.

La meditación habitual en grupo con una duración acordada mantiene a los participantes motivados, independientemente del flujo de sus estados de ánimo. Además de ver los beneficios personales, puedes reflexionar en que tus esfuerzos están ayudando a otros a mantener su práctica.

NOTAS SOBRE LA POSTURA

Lo ideal es una postura erguida y alerta. Una postura hundida aumenta la presión en las piernas y molestias en la espalda. Es importante prestar atención a tu postura con sabiduría, no con una fuerza de voluntad insensible. La postura mejorará con el tiempo pero debes trabajar con el cuerpo y no en su contra.

Revisa tu postura: ¿Las caderas, se están inclinando hacia atrás? Esto provocará que te vengas abajo. La parte baja de la espalda debería tener su curva natural, no forzada, para que el abdomen esté hacia adelante y ‘abierto’. Imagina que alguien está presionando suavemente entre los omóplatos, manteniendo los músculos relajados. Esto te dará una idea de si estás ‘encorvando’ los hombros inconscientemente (y por lo tanto cerrando el pecho). Observa y ligeramente libera cualquier tensión en la región del cuello / hombro.

Si tu postura se siente tensa o muy suelta:

Deja que la columna vertebral se enderece imaginando la coronilla de la cabeza como suspendida desde arriba. Esto también permite que la barbilla se meta ligeramente. Mantén los brazos ligeros y recogidos contra el abdomen. Si están hacia adelante te desequilibran. Coloca un pequeño cojín debajo y hacia la parte posterior de los glúteos para mantener el ángulo de las caderas. Tienes diferentes formas de cojines, míralo aquí.

Para las piernas:

Practica ejercicios de estiramiento (como tocar los dedos de los pies con ambas piernas estiradas mientras estas sentado). Si tienes mucho dolor durante la sesión cambia de postura, siéntate en un banco de meditación o en una silla, o ponte de pie por un momento. Si por lo general (o si lo deseas) te sientas en o cerca del suelo, experimenta con cojines de diferentes tamaños y firmezas, o prueba uno de los bancos especiales para meditación que estén disponibles.

Para la somnolencia:

Intenta meditar con los ojos abiertos. ‘Recorre’ de manera sistemática con tu atención todo el cuerpo. Concéntrate en todo el cuerpo y en las sensaciones físicas, en lugar de un objeto sutil como el aliento. Ponte de pie y camina con atención por un periodo de tiempo al aire libre.

Para la tensión o dolores de cabeza:

Tal vez te estés esforzando demasiado – esto no es inusual– relaja la concentración. Por ejemplo, puedes llevar tu atención a la sensación de la respiración en el abdomen. Genera la energía de buena voluntad (ver ‘Cultivando el Corazón’ 4 Paso de Meditación Vipassana ) y dirígela hacia la zona de tensión. Visualizar y difundir luz a través del cuerpo puede ser útil para aliviar los dolores y el malestar. Intenta enfocar una luz de bondad… ¡en cualquier área problemática!

Aquí tienes diferentes mediciones de temporizador para que sumes a tus progresos.

Terminando, en conclusión, decir que ésta no es una guía completa o exclusiva, sino unas pautas generales para la práctica de la meditación. Es enormemente Recomendable a las personas que practican meditación buscar un ‘amigo espiritual’ digno de confianza y con experiencia, o un maestro de meditación para un asesoramiento continuo.

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